LA PRODUCCIÓN DE TEXTOS EN
EDUCACIÓN SUPERIOR: UN
PROBLEMA NO RESUELTO.
JOSÉ CRISANTO GARCÍA GONZÁLEZ
ESTUDIANTE DE DOCTORADO
Resumen
En este artículo se presentan varias
reflexiones en torno a la producción de
textos en Educación Superior y se resaltan
dos enfoques: el instructivo y el formativo.
La instrucción, vista como una serie de
acciones emanadas del docente para que
los alumnos realicen actividades que
garanticen el cumplimiento del Plan de
estudios y en su mayor parte centrado en la
adquisición de conocimientos disciplinares.
El sentido formativo incita a indagar,
reflexionar, a buscar respuesta, reconoce
que no basta con estar informado; es
necesario actuar y para ello emplea la
escritura.
El punto de arranque de este artículo es
que el docente interiorice la necesidad de
equilibrar el enfoque instruccional para
complementar al estudiante y de manera
más integral contribuir al enfoque formativo.
Palabras clave autor
Instrucción, formación, escritura,
estudiante, docente.
En educación Superior: pueden ser
las Universidades, pueden ser las
Escuelas Normales (ambas, IES) la
escritura se atiende desde cursos
específicos; las dedicadas al
desarrollo de la escritura, por
ejemplo: producción de textos
narrativos y académicos. Los otros
cursos esperan que los alumnos
desarrollen lo necesario, desde
estas asignaturas especializadas,
para poder lograr los propósitos.
La escritura no es un tema que
motive las agendas de las
academias pues se da por sentado
que los niveles preescolar, primaria,
secundaria y media superior han
hecho su labor, así que al ingresar
al nivel superior los estudiantes
“poseen las competencias en
escritura y lectura” y en el caso de
no poseerlas, se delega la
responsabilidad al sujeto, apelando
a una formación autónoma.
En esta visión, las otras disciplinas
llenan de actividades de escritura a
los estudiantes; ensayos, informes,
ponencias, tareas, etc. pero no hay
una práctica para enseñar, afinar,
retroalimentar, publicar los escritos
de los alumnos. Aquí inicia un
primer problema, resulta ser,
entonces, que los textos que se
solicitan no responden a
necesidades del alumno; responden
a las necesidades de las
asignaturas; responden a las
necesidades del docente.
La realidad es que se ha llegado a
un punto en el que maestros,