Carta Pública de los Ambientalistas Colombianos a los miembros de los equipos
negociadores del Gobierno de la República de Colombia y el Ejército de Liberación
Nacional-ELN.
Septiembre 14 de 2016.
Apreciados miembros de los equipos negociadores:
Desde las organizaciones ambientalistas abajo firmantes queremos hacerles llegar
nuestro reconocimiento a los esfuerzos que han estado realizando durante estos años para
poder llegar a avances y acuerdos en la búsqueda de la paz. Lamentamos que tales
esfuerzos aún no hayan podido dar los resultados a favor de la terminación de la
confrontación armada.
Son colombianos, hermanos y hermanas, generalmente de entre los más empobrecidos,
las víctimas mortales de esta confrontación, que esperamos termine cuanto antes. Es
innegable que también ha sido víctima la naturaleza, la estabilidad de los socioecosistemas,
lo que ya está arruinando nuestro presente y el futuro de las generaciones por venir. La
guerra hay que detenerla para encarar nuestros conflictos de manera desarmada y así
refrenar todas las otras formas de violencia que impiden diseñar un futuro con una
economía sustentable, desde los territorios y con una democracia integral.
Reconocemos la complejidad que significa una negociación donde ninguna de las
partes quisiera saberse derrotada, ni el Gobierno que actúa en nombre del Estado, ni la
insurgencia cuya legitimidad reclama.
Lo lamentable es que durante los ya casi 50 años de esta confrontación, los
colombianos no hayamos podido convenir reglas suficientemente democráticas para nuestra
convivencia y para que la justicia social y ambiental germine en campos y ciudades. Todo
lo contrario, la guerra ha dejado una estela de muerte y destrucción y ha sido aprovechada
para implantar sistemas económicos injustos con la sociedad y la naturaleza.
Los ambientalistas, los animalistas y el movimiento social reconocemos que los
acuerdos que el Gobierno y las FARC estarán ratificando con el plebiscito estimulan en la
sociedad sus anhelos y compromisos con la paz y abren una esperanza para un mejor país.
La guerra, el despojo y el extractivismo privan a las presentes y futuras generaciones del
disfrute de una sociedad donde impere la felicidad y el buen vivir. La guerra solamente deja
muerte y destrucción.
A las partes, Gobierno y ELN, les invitamos para que una vez más tomen un camino
racional y dialogante que en forma decidida, contundente y breve les lleve a iniciar la fase
pública y a avanzar en un acuerdo definitivo de desarme y cese de las hostilidades, así
como de justicia económica, social y ambiental.
Los ambientalistas nos ofrecemos a servir de garantes para que la negociación entre el
Gobierno y el ELN se reabra de inmediato y se logre que todos los colombianos y en todos
los rincones de nuestra geografía, construyamos conjuntamente una agenda de transición y
paz social, con la naturaleza y con la vida; una paz democrática y sustantiva para la
restauración de nuestra estructura ecológica. No queremos legar a las futuras generaciones
una guerra en un desierto.
Respetuosa y fraternalmente, quisiéramos hacerles las siguientes propuestas:
1. El ambientalismo colombiano, acompañado de otras organizaciones sociales, de
forma autónoma, pluralista, amplia e incluyente convoca la “Cumbre nacional para la paz