
RUMBO A LA AVENTURA
Yo me llamo James y tengo 15 años. Vivo en Princetown en Nueva Jersey
(Estados Unidos) en un orfanato, desde los cuatro años. Desde entonces me
las he tenido que apañar yo solo. Realmente solo no. Tengo la compañía de mi
mejor amigo, William. Lo conozco desde los seis años, cuando a otro niño, un
tal Bob, se le ocurrió la idea de gastar una broma al director del orfanato en el
comedor general del centro. Bob desatornilló la silla del director, haciendo que
este al sentarse se cayera. El vigilante me vio riéndome y creyó que había sido
yo. Me agarró del hombro en medio de todos y me levantó con violencia y me
dijo: ´Esta vez te has metido en un buen problema chavalín´. Entonces fue en
ese momento cuando William se levantó y gritó ¡Guerra de comida!, y le tiró un
plató en la cara. Aquello se volvió un caos. Aunque al final, la buena voluntad
de William no sirvió para nada, porque nos acabaron castigando a él y a mí,
fregando los platos y limpiando todas las tardes durante un mes. Desde ese
momento siempre hemos sido buenos amigos.
- ¡Se acabó el tiempo! Entregadme vuestras redacciones.
-Pero yo todavía no he acabado la mía- contesté.
El profesor me miró desafiante.
-Me da igual, os he dado 55 minutos para hacer una redacción sobre la
amistad. Me parece más que suficiente- me replicó- Bueno, ahora id poniendo
la fecha, a ver, 07/08/1941.
Íbamos entregando nuestros trabajos cuando un niño vio algo por la ventana.
-¡Un camión!- exclamó el muchacho.
Todos nos abalanzamos sobre la ventana. Era la primera vez que veíamos un
vehículo. Después de aquello, todos hablaban de lo que podría a ver en el
exterior. Nunca habíamos salido fuera del orfanato. Nunca habíamos podido
contemplar el mundo. Escuché a un grupo de unos chicos hablando de fugarse,
de que ya estaban hartos de seguir aquí.
-Pues a mí no me parece tan mala idea- me dijo William- me refiero a lo de
largarse.