UN AMOR INESPERADO
Era un día normal en el Instituto Cardiff. Emma Evans estaba como siempre
rodeada del grupo de sus amigas, las animadoras. Ella, era su jefa. También
estaban los del equipo de baloncesto. Emma estaba con su novio Leo. Su vida
era perfecta…
Hasta que, en la cena de cumpleaños del hermano de Emma, Max; Leo se veía
muy incómodo, por lo que Emma se lo llevó a su habitación, una habitación que
Leo conocía bien por los momentos que habían pasado juntos allí. Le preguntó
que le pasaba, pero Leo, que tenía la mirada perdida, no respondió. Pasados
unos segundos de incómodo silencio, Leo le dijo que todo estaba bien, que solo
necesitaba darles a todos un mensaje importante.
Al final de la cena, a la que habían acudido las familias de ambos, justo en el
momento en que el cocinero de la familia Evans sirvió el postre, Leo soltó un
largo suspiro y pidió silencio. Todo el mundo se le quedó mirando y, cuando por
fin se decidió a hablar, solo dijo en un leve susurro “soy transexual”. Como todos
estaban en silencio se oyó perfectamente como su madre se echaba a llorar
mientras corría hacia el baño. Su padre solo dijo “eres una decepción” y salió por
la puerta dando un portazo. Mientras el señor y la señora Evans lo apoyaban en
su decisión de habérselo contado a todos, Emma se quedó sin movimiento, en
su cabeza se rompían todos sus sueños y su futuro perfecto.
Leo salió corriendo al patio llorando y Lily Evans salió detrás suyo para hablar
con él. En el mismo momento, el señor Evans abrazaba a Emma y le preguntaba
si estaba bien. Ella seguía quieta. Su hermano dijo “Bueno… buenas noches”.
Le dio un beso a Emma y subió a su habitación. Había sido un desastre su
cumpleaños número 18.
Al día siguiente, Leo se levantó sobresaltado al escuchar un teléfono sonar, era
el suyo.
- ¿Hola? - dijo Leo frotándose los ojos hinchados de llorar toda la noche.
- ¿Leo Brown? -dijo una voz que no le resultó familiar-. Buenos días, nos
ponemos en contacto con Vd para comunicarle que, por desgracia, su madre ha
fallecido y será incinerada mañana -prosiguió la voz desconocida-.
Su vida se rompió en mil pedazos como un espejo al caer. Lily entró a la
habitación con el desayuno en una bandeja y se encontró a Lía, que era el
nombre que había escogido para que la llamaran a partir de ahora, llorando
desconsoladamente.
- ¿Qué te pasa Lía? -pregunto Lily dándole un abrazo.
- Mi madre…- no pudo terminar porque se hizo un mar de lágrimas.
- ¡¿Tu madre qué, Lía?! – dijo Lily ya muy preocupada.
- Se…murió- susurró y lloró más fuerte.