El ruidoso sonido proveniente del teléfono llenó la sala e inmediatamente mi
rostro se giró hacia el de mi compañero, observándolo con ojos completamente
abiertos y temerosos. Aún era nueva en esto y debía encontrar la solución para
calmar los desesperados latidos de mi corazón cada vez que aquello sucedía.
Llevaba exactamente un mes siendo agente de policía e investigación y aún así
me seguían poniendo a prueba constantemente para demostrar que era lo
suficientemente capaz de realizar dicho trabajo. Esa noche me tocaba hacer
aquello; responder a los llamados de los que están en peligro y socorrerlos.
—Agente 911, dígame, ¿en qué puedo ayudarle? — pregunté con suavidad
tratando de sonar calmada y tranquilizadora.
—Necesito ayuda — un llanto sonó a través de la línea telefónica.
Era una chica.
Su voz estaba teñida de dolor, fría y rasposa; aquello logró que un fuerte
escalofrío recorriera mi columna. Se notaba inquieta y con un ápice de
conmoción.
—Necesito que esté calmada para que me pueda responder con claridad a
algunas preguntas — contesté.
Me giré para volver a mirar a mi compañero en busca de algún gesto que me
indicara su aprobación, el cual asintió en respuesta.
—Está bien — tartamudeó con voz débil.
—¿Qué ocurre?
La chica comenzó a tratar de dar algunos datos que nos ayudara comprender
su posición en ese momento, aunque no podía hacer nada más que soltar
incoherencias. El constante balbuceo no abandonó sus labios.
—E-estoy, estoy aquí y...y, una chica, me refiero...un par de chicos...
—Cálmese, estoy aquí para ayudarla, pero por ahora respire hondo y trate de
tranquilizarse.
—Perdón, lo siento.
Otro llanto repleto de dolor pudo ser apreciado claramente, tan doloroso que mi
corazón se encogió en su lugar para luego comenzar a palpitar con una brutal
fuerza.
—Estoy escondida — susurró finalmente.
Respiré profundo. Temía saber por dónde tiraban los hilos.
—Tranquila, todo estará bien, dígame qué ocurre y le ayudaré — traté que mi
voz sonara lo más serena y segura posible, intentando no delatar mi
nerviosismo.